Nuevo viaje por las
rutas del Quijote. Esta vez descubriendo uno de nuestros
más olvidados cancioneros. Encontrado en la
Biblioteca Nacional de Turín y bautizado así
por el musicólogo Miguel Querol, en él
se recogen villancicos, romances y canciones en torno
al 1600, cuya aparente simplicidad nos cautiva desde
el primer compás. Música cercana, planteada
en el ancho terreno entro lo culto y lo popular, entre
lo escrito y la tradición oral, mayoritariamente
anónima pero con elementos de nuestra mejor
música de cancionero.